
Queridos y queridas lectores y lectoras de este blog que dichosos y dichosas cada día os disponéis a dejar por cinco minutos vuestras tareas para dedicarlos a leer nuestras tonteridas, esta entrada está dedicada a vosotros y vosotras, aunque sé que sois pocos y pocas.
Espero que no se moleste nadie si digo que la frase anterior es la gilipollez más grande que he escrito en mi vida, pero la he escrito yo y supongo que tengo propiedad para juzgar mis propias acciones, de hecho eso se llama autocrítica. De todas formas, si alguien se ha ofendido con mis palabras tiene vía libre para denunciarme a la policía o al policío si lo prefiere.
No sé si ahora estará de moda la invención deliberada de palabras o está habiendo un reconstrucción del lenguaje; personalmente creo que hay una epidemia de gilipollez quie se extiende hasta colectivos de personas que siquiera tienen argumentos convincentes que apoyen su propia mamarrachada.
Últimamente un servidor, que desde que tienen un poco de criterio ha tenido claro que sus principios están coloreados de liberalidad en su mayor parte y no de conservadurismo o ideas autárquicas, está oyendo apelativos hacia su persona como "anticuado", "machista", o incluso "facha" o "pssss"..., y todo por expresar determinadas ideas que, desde una perspectiva personal, baso en lo que creo que es el sentido común y la lógica, y no desde ideas que tengan que ver lo más mínimo con el machismo, el fascismo, el conservadurismo y demás -ismos.
Si he de ser sincero, en un principio no me mostraba ni a favor ni en contra de todo ese rollo del género y la génera. De verdad, no me parecía un tema digno de debate o argumetal para nada. La alteración neurótica ha sido posterior, cuando he podido comprobar en repetidas ocasiones que, por desgracia y como casi todo en esta perra vida, este asunto se está llevando al extremo y lo que es peor, al ridículo; y de los extremismos doy fe que nunca he sido partidario.
A decir verdad, ahora tampoco pienso que esto sea un tema digno de una discusión subida de tono, o bajada, pero como parece que por cojones esto tiene que estar en el candelero y cuando menos te lo esperas te pegan un tirón de la lengua y te palpan las gónadas, pues no te queda otra que pronunciarte al respecto.
Como casi todo lo que me va encabronando a menudo, encuentro las máximas expresiones de bobería, inmadurez, estupidez y defensas inargumentadas en mi querida facultad. Suelen ser asuntos de la realidad en general los que me encienden, pero es que en esta facultad parece que estamos concentrada la muestra más significativa de soplapollez humana.
De verdad, hay una tendencia social determinada y nos tenemos que ver obcecados a seguirla para tener contentos a todos..., y a todas, que casi se me olvidaba.
He visto a profesores ya con años de experiencia que en sus clases deben dirigirse a todos y a todas por cojones, y se nota que lo hacen forzados... normal, no lo han hecho en su puta vida pero ahora si no se dirigen a todos y todas, una puede levantarse y abandonar la clase aludiendo que no siente que la clase se esté dirigiendo a ella.
¿De verdad os sentís discriminadas si en absolutamente todos los ámbitos de la vida no hacen distinción en una puta vocal? A mí esto me parece increíble y totalmente infundado y no, no soy un machista, ni estoy en contra de la igualdad entre sexos, aunque para empezar, NO SOMOS IGUALES; y esto no alude a la superioridad de ninguno de los dos sexos, si no a la mera diferencia, pero empezando por la biología ya podemos calentarnos la cabeza todo lo que queramos que ni a nosotros nos van a crecer tetas ni a vosotras rabo.
Mucha de la gente que defiende esta absurda distinción podrá decir que mis argumentos son parcos y simplones, pero no puedo utilizar otros cuando me han llegado a decir que el lenguaje es algo inventado por y para los hombres y a hacerme generalizaciones absurdas que insinúan que todos y cada uno de los hombres vivimos para joder a la mujer. Esto que me han dicho a mí es un caso particular y no tengo por qué generalizar; sé que hay mujeres que luchan por sus derechos con creces, y lo hacen porque saben que lo merecen y son capaces, pero no porque se sienten víctimas de todo el mundo; además lo hacen sin afán de joder a los demás, porque también he tenido que escuchar, dicho directamente hacia mi persona, que con lo que han sufrido y siguen sufriendo si ahora los hombres nos jodemos y sufrimos no pasa nada. Perdonad que lo diga así, pero desear el sufrimiento de los demás no es buscar igualdad y además es de tener maldad y ser un/a hijo/a de puto/a con todas las letras.
Acerca de todo esto, estoy seguro que seguiremos escuchando por mucho tiempo eso de si "si una mujer se acuesta con muchos es una puta y si un hombre hace lo mismo es un machote", "una zorra es una puta y un zorro es un tío listo", "un coñazo es algo tedioso y algo cojonudo es la leche" y demás argumentos con esa fuerza de convicción de la que hablaba antes.
Por desgracia, estamos condenados a mantener este soso debate hasta que el mundo se acabe porque, si bien es verdad que hace unas décadas había opresión generalizada a la mujer y actualmente sigue habiendo cafres que se apoyan en esas ideas opresoras, hoy día sigues siendo motivo de victimismo por una parte y motivo de apoyo a ideas deleznables por otra. Y si ahora nos basamos en ideas de hace cuarenta años para justificar según qué cosas, dentro de ortos cuarenta nos basaremos en las mismas para justificar otras, y serán de ochenta años para atrás, y por mucho que esto cambie, nunca será suficiente y se seguirá luchando absurdamente mientras otros y otras lo hacen de verdad.
En otras palabras, que gilipollas y gilichochos habrá siempre. A ver si petara el planeta el año que viene y reinventamos un poco la raza humana, porque cada vez damos más pena. Acabaremos por convertirnos en el Homo y Mujerus Sincerebrus.
Sé que todo esto que he dicho me podría acarrear insultos de todo tipo, pero también sé que esto lo leemos cuatro gatos, así que estoy tranquilo.
Les habló un puto zorro arpío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario