lunes, 18 de julio de 2011

Érase una vez un Pepiño...

Pepiño Blanco. 49 años. Ministro de Fomento. Portavoz del gobierno. Matriculado en Derecho... Sí sí, matriculado, porque el muy audaz no necesitó terminar ni una mísera carrera (sin tampoco demacrar mucho a Derecho) para llegar al gobierno de España. Y tampoco es que vaya a sonar muy raro a poco que conozcamos cómo funciona todo en este país, pero toca algo las narices que dirija un brazo tan importante como es el del Ministerio de Fomento, el que lleva así como si nada todas las obras públicas.

Es decir, que alguien que se ha tirado como mínimo 5 años estudiando (un simple ingeniero) no puede aspirar al cargo que un personaje de esta alcurnia lleva, y todo gracias a que es un gran amigo de nuestro gran presidente.



Nuestro queridísimo Ministro es venerado en toda España, y de hecho tiene varios grupos en Facebook, aunque me quedo con este: "PEPIÑO BLANCO...nunca la estupidez fue tan profunda". Aquí hasta le dedican un poema, una muestra es la siguiente:
Estudiante de provecho
que pusiste tal esmero
que te quedaste en Primero,
en Primero de Derecho.
La verdad es que es muy bueno, pero tampoco sé por qué la gente gasta su tiempo en hacer algo así para una persona tan inútil que dirige medio partido socialista, y así les va y también media España, en esto último tampoco hace falta decir mucho más.

Cuando se ve en el ámbito privado gente tan capaz, y en el ámbito público gente tan inútil da un poco de asco todo y dan ganas de rendirse, de no saber para qué indignarse si todo al final se reduce a una simple llamada de un jefe para decir, qué pasa amigo, te vienes al ministerio?? Por esto.... viva la anarquía!!! Vale, tampoco es para esto, pero el día que seamos capaces tener a gente que vale en los puestos decisivos del país, entonces tendremos los frutos, mientras nos comemos la crisis y lo que quieran los mercados y las agencias de calificación.

Por último tengo que dejar constancia de la importancia de nuestro personaje en cuestión a nivel internacional. Y es que dijo lo siguiente: "Me he resistido en estos últimos meses a confesar públicamente mi simpatía hacia Barack Obama para no interferir en lo más mínimo en el proceso de elección que estaba desarrollando el Partido Demócrata". Obviamente lo dijo cuando las elecciones americanas de hace algún tiempo atrás y viene a reafirmar su importancia ya que gracias a lo buena persona que es no quiso entrometerse, porque ya se sabe, la opinión de Pepiño va a misa, bueno, va a la casa blanca.

El Deseado

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