miércoles, 20 de julio de 2011

Feel the music, sí...


Parece mentira que a las alturas que estamos, todavía haya que hablar de capitalismo en según qué ámbitos... y digo según qué ámbitos porque el capitalismo existe, y está presente en todos y cada uno de los actos que promueven nuestra satisfacción.

Es una soberana mierda que a todo el mundo se le ha ido de las manos, sí, pero hay una cosa que cuánto menos, sorprende e intriga, y es que los más participes de éste en la práctica, son los que más parrafadas sin sentido y discursos hipócritas sueltan paradojica y gratuitamente.

Podría centrarme en infinitos colectivos de esta calaña, pero hoy tan sólo vengo a hablar levemente de esos nuevos "bohemios revolucionarios" que, escudándose en la música, y más concretamente en ese movimiento que antaño fue creado como símbolo de protesta (el rock), hacen acopio de su mente inconformista con todo y defienden un mensaje que difunden por cualquier lado subidos en su Hammer y con un buen fajo de billetes en la guantera, justo al lado del a pegatina de "somos libres, feel the music" (por ejemplo).

Como músico, digamos amateur, siento deseos muy similares a todos los músicos, que más que deseos son sueños en la mayoría de los casos, inalcanzables; y me refiero a tan sólo tener un poco de reconocimiento y como utopía, poder llegar a vivir de la música. Sin embargo, estudiando la situación actual y el futuro que se intuye, está claro que eso está al alcance de muy pocos, que cualquier persona modesta, que viva de sus sueños en su habitación, no puede llegar a ser nadie, porque ser alguien es el producto más caro del mercado.

Bien, todos tenemos esos sueños, y algunos aceptamos que casi al 100 % estamos condenados a comernos nuestra música y bueno, disfrutar a menor escala de ella, incluso individualmente también casi al 100 %.

¿Cuál es la cuestión? La cuestión es el falso espíritu apoyado en una falsa filosofía de vida, que se traslada al ámbito que nos compete.

Si aceptas que te comerás una mierda el resto de tu vida y tus sueños se irán por el desagüe, de puta madre; si partes en cambio de una posición más escéptica y de disfrute inmediato, llevando por bandera la intención de divertirte y no involucrar al capital excesivamente en tu "entretenimiento", mejor que mejor, ojalá todo el mundo lo pensara de esa manera.

Ahora bien, si utilizas esta segunda opción para esconder la banal intención de comerte el mundo a golpe de talón, pues sí, creo que te estás cargando las ganas de la gente modesta por un lado y por otro, estás tristemente capitalizando tanto tus sueños como tus ideales, que se tornarán artificiales por minutos.

Y es que no se puede jugar con la bi-tri-cuatri-infiniti-polaridad para llegar a una meta de manera tan rastrera. No puedes pasar por ser un pringadillo, un amante de la música, un falso "profesional", y alguien sobrado que compra su cariño en menos tiempo del que tardas en ser una persona.

Hace años, cualquiera que tocaba un instrumento en su cuarto llamaba a unos colegas y juntos, por un tiempo, soñaban con ser grandes estrellas. el 0'001 lo lograban y con los otros, bueno, no pasaba nada.

Pero ahora tenemos dos factores: primero, la cosa está como está (aunque la cuestión económica no debería ser un problema) y segundo, hay quien se ocupa de que el monopolio de todo esto gire alrededor de aquellos que pueden comprar un sueño.

Cualquier musiquito de mierda podría vivir con el sueño permanente e incluso irse a la tumba con él, pero ahora es imposible si quiera planteárselo con una tierna edad, ya que no te van a dejar.

Tan sólo son reflexiones probablemente, de un músico frustrado, pero lo que lo puede diferenciar de "los otros", aquellos de los que no hablamos, es que lo que suena por los altavoces, importado directamente del corazón y la mente, se basa en la humildad y no en una caja registradora.

Y para no perder la costumbre: SU PUTA MADRE.

JKKK

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